Siempre con el viento soplando la cara del que se balancea. Entre el suelo y la tierra, casi volando hacia las nubes, hacia los pájaros, hacia el sol, la luna, hacia ese mundo de los sueños, de los sentimientos y de mucho más.
Hay muchos cuentos e historias que hablan sobre columpios. También son muchas las simbologías que puede recoger un columpio, algo tan sencillo como una superficie colgada mediante unas cadenas o cuerdas a algún soporte, como un árbol un tubo metálico, de madera, etc. En la cual se puede sentar o agarrar una persona, o varias, y mediante la fuerza de las piernas del mismo que se encuentra subido a él o por alguna persona que se encuentra en el suelo, se da el tan esperado balanceo.
Por tanto creo que se trata de un objeto sencillo que es cercano a casi toda la humanidad, que recoge muchas experiencias y merece ser obsequiada con un reconocimiento.
Se trata también de una oportunidad para la reflexión en torno al espacio y el lugar que representa la persona receptora, y su integración en el espacio creado a partir de la relación que surge entre el espacio, la persona, el movimiento y el mismo objeto, el columpio.
La idea principal surgió mediante la experiencia personal que tuve con los columpios en mi infancia y durante toda mi vida, ya que el placer de balancearte en un columpio nunca se agota. Así como la experiencia personal, que ha sido crucial para la idea principal del proyecto, toda la simbología que puede tener este objeto tan extendido en todo el mundo.
Lo he entendido como un símbolo entre el cielo y la tierra, muchas veces como una ilusión por alcanzar otro nivel, que no se todavía cual es, pero estoy segura de que hay alguna razón por la que los columpios se me hacen tan atractivos.
También, se me plantea la paradoja de sentirnos libres al sentarnos entre dos cadenas y agarrados a ellas intentar ser algo así como los dueños del mundo y surcar los cielos, cuanto más alto mejor. Pero al mismo tiempo, es interesante situar el columpio en el espacio, ya que al estar colgado, no esta en tierra firme, esta en el aire, suspendido, ni en un lado ni en otro, ni delante ni detrás.
Lo he entendido como un símbolo entre el cielo y la tierra, muchas veces como una ilusión por alcanzar otro nivel, que no se todavía cual es, pero estoy segura de que hay alguna razón por la que los columpios se me hacen tan atractivos.
También, se me plantea la paradoja de sentirnos libres al sentarnos entre dos cadenas y agarrados a ellas intentar ser algo así como los dueños del mundo y surcar los cielos, cuanto más alto mejor. Pero al mismo tiempo, es interesante situar el columpio en el espacio, ya que al estar colgado, no esta en tierra firme, esta en el aire, suspendido, ni en un lado ni en otro, ni delante ni detrás.
Para ver el video:
Maria Altuna Lizarraga







